Domingo, Noviembre 19, 2017
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Venezuela: de dónde viene y para dónde va

Marianna Trivella G.
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Primera entrega de un informe especial que explica cómo el país llegó a este punto de desabastecimiento, inseguridad e inflación, desde dos puntos de vista que no siempre coinciden.

Este país suramericano está viviendo la crisis más grave a la que se ha enfrentado en el último siglo. Tiene en su haber una brutal caída del PIB, una inflación del 176% en el primer semestre de 2016, según el Banco Central de Venezuela; escasez de productos y servicios básicos, un sueldo mínimo de 8 dólares americanos al mes, unos niveles de inseguridad que ocupan los titulares del mundo, y una pugna política de casi dos décadas que aún está lejos de resolverse. No se sabe cuál será el futuro de Venezuela a corto plazo. A través de tres entregas, loqueimporta.co presenta a sus lectores un análisis de lo que sucede en ese país y los invita a sacar sus propias conclusiones.

Primera entrega
Desde adentro: El Modelo Intervencionista de Hugo Chávez

Hugo Chávez, quien gobernó a Venezuela durante 14 años, logró poco después de asumir el poder lo que no había ocurrido en la historia política moderna de ese país: el control absoluto de todos los poderes del Estado. Además de dirigir el Ejecutivo, sumó a su cuota de mando las decisiones del Legislativo, al disolver el orden anterior y obtener la mayoría de curules en una naciente Asamblea Nacional. La misma suerte corrió la extinta Corte Suprema de Justicia, con la designación a dedo de Magistrados y Jueces; el Consejo Nacional Electoral y otras instituciones. Así las condiciones, la mesa estaba servida para desarrollar un modelo donde el Estado intervendría en todos los sectores de la vida nacional.

Desde que Hugo Chávez apareció en la vida política nacional, su propuesta fue muy clara: si ganaba la Presidencia, su agenda se concentraría en romper con todo lo anterior, con el objetivo de sentar las bases de una nueva República, reemplazar el sistema político existente y hasta la Constitución, a la que consideraba una herramienta de los partidos políticos tradicionales. Su carisma y su coloquial estilo lograron convencer a las clases más pobres, donde se agrupa la mayoría de la población, de que sus planteamientos pronto sacarían a los venezolanos del abandono al que habían sido sometidos por los dirigentes de entonces.

Sus primeras acciones tras asumir la Presidencia en febrero de 1999 empezaron a generar polémica y oposición. Solicitó al Congreso poderes extraordinarios para gobernar; y para lograr el control político del legislativo (ya que para entonces la mayoría de los curules estaban a cargo de los partidos tradicionales), organizó un referendo para abril de 1999 que decidiría la elección de una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Constitución. El referendo fue aprobado por elección popular, permitiendo a la Asamblea Nacional Constituyente declarar al sistema político en “Estado de Emergencia”, otorgando amplios poderes para intervenir e incluso disolver órganos del Estado, como por ejemplo, la promulgación de un decreto que declaraba una “Emergencia Legislativa” con el que se prohibía al Congreso aprobar leyes y a los legisladores reunirse para debatir la situación política; y la designación de una Comisión de Emergencia Judicial, facultada para destituir jueces y hasta magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

La nueva Constitución fue redactada con base en la agenda política de Chávez y su contenido causó gran controversia. Entre los aspectos más llamativos que marcaron lo que sería el futuro de Venezuela están el aumento del período presidencial de cinco a seis años, la opción de la reelección del Jefe de Estado (que en 2009, a través de otro referendo adquirió el carácter de indefinida), la opción de remover al presidente a través de un referendo, el cambio de nombre del país a República Bolivariana de Venezuela, la expansión de las facultades del Poder Ejecutivo, la sustitución de las dos cámaras del Congreso (diputados y senadores) por una Asamblea Nacional unicameral, la sustitución de la Corte Suprema de Justicia por un Tribunal Supremo de Justicia, donde el nombramiento de los jueces se haría por mérito, la participación de las Fuerzas Armadas en la política, dándoles por primera vez el derecho al voto, y la concesión a las poblaciones indígenas de nuevos y específicos derechos lingüísticos, étnicos, culturales y territoriales.

Los cambios del aparato político vinieron acompañados de un aumento significativo de los precios del petróleo, lo cual le daba a Hugo Chávez mayor margen de maniobra en función de las acciones necesarias para ejecutar su proyecto. Esto le permitió poner fin a las privatizaciones de las empresas básicas como la industria del aluminio y las del sector petrolero, las compañías eléctricas, de telefonía, instituciones como el Seguro Social, entre otras; abocarse a la reconstrucción del sistema de recaudación tributaria y de auditoría de grandes empresas y dar inicio a planes de subsidio social, a través de las llamadas “misiones”.

En el ámbito social, los programas creados para ampliar el acceso de la población a la alimentación, educación, salud, entre otras necesidades básicas, fácilmente subsidiados por la renta petrolera, pronto fueron utilizados con fines políticos. La base de la población, fue persuadida a orientar su fuerza de voto a favor de la llamada Revolución Bolivariana, comprendida como la fórmula de redención de los pobres, donde quienes pensaban distinto fueron tildados de traidores a la patria y no merecedores de los beneficios ofrecidos por el Estado. En el momento de mayor derroche de los dineros públicos en las Misiones Bolivarianas, si en una familia de escasos recursos económicos, sus miembros adultos estaban inscritos en una o varias misiones y recibían subsidios en efectivo y alimentos regalados o a precios irrisorios, fácilmente la familia podía sobrevivir sin necesidad de que sus miembros trabajaran.

Dadas estas condiciones, el apoyo popular fue el bastión que legitimó las acciones que emprendió Hugo Chávez y lo mantuvo en el poder aún en los momentos más difíciles de su mandato. Con la oposición de la patronal más importante del país Fedecámaras y la Confederación de Trabajadores de Venezuela, donde por primera vez patronos y sindicatos se unían para protestar contra las reformas que en materia agraria, de hidrocarburos y pesca había promovido, sobrevivió a un paro Nacional, a un Golpe de Estado, a la desarticulación de Petróleos de Venezuela, y a un Referendo Revocatorio, ganó 13 de las 14 elecciones populares que se realizaron en el país durante los 14 años que gobernó. Logró las mayorías en la Asamblea Nacional, ubicar a sus adeptos como Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, elegir a su conveniencia al Fiscal y al Contralor General de la Nación, incluso al Defensor del Pueblo, depurar a las Fuerzas Militares, sacando del juego a los miembros incómodos y ubicando en puestos claves a aquellos que comulgaban con su proyecto. En fin, logró lo que se propuso desde el principio de su mandato: romper con lo anterior. Su enfermedad fue el único revés que no pudo superar. Sin embargo, para muchos fue su salvoconducto, lo que le permitió escapar de las nefastas e inevitables consecuencias del modelo de país que él mismo concibió.

Segunda entrega: Desde adentro – la herencia maldita del Comandante Chávez (próximamente)

Tercera entrega: El punto de vista desde afuera – la otra cara de esta historia (próximamente)

Foto: Victor Soares - ABr - Agência Brasil, CC BY 3.0 br, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=255103
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    2 Respuestas

    1. Pingback : Maduro y la herencia maldita del Comandante Chávez – Lo Que Importa

    2. Andres00

      Muchas gracias por esta serie de entregas, nos ayuda abordar la situación venezolana sin tanto sesgo. Espero con ansias las próximas entregas

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