Domingo, Noviembre 19, 2017
SUSCRÍBASE

La historia detrás del “¿usted no sabe quién soy yo?”

Maria Fernanda Moreno
175
Shares
Share with your friends










Enviar

En los países desiguales como Colombia pesa más el estatus que los méritos. Les contamos otras formas como la desigualdad nos afecta a todos.

La desigualdad sucede cuando a los pocos les llega más, y a los más les llega poco. Para ser precisos, en Colombia el 1% de los más ricos recibe el 20,4% del ingreso nacional, según un análisis de los economistas Facundo Alvaredo y Juliana Londoño.

Actualmente el índice de desigualdad en Colombia es de 53,5 (100 es desigualdad extrema), por lo que el país permanece en el Top 10 de países más desiguales del mundo según el Banco Mundial. Comparte lista con Suráfrica (63,4), Haití (60,8), Lesoto (54,2), Honduras (53,7), Guatemala (52,4) y Ruanda (51,3).

Este fenómeno impacta directamente la calidad de vida de todos los ciudadanos. No importa si somos ricos o pobres. Entre todos los males, estas son cinco formas como la desigualdad nos afecta a todos.

1. Nos hace más desconfiados

La confianza es menor en los países más desiguales. Los recursos para muchos son tan limitados, que hay que hacerse a ellos como sea. Algo como “el vivo vive del bobo”.

Además, sostienen los investigadores Tom Wilkinson y Kate Pickett, la desconfianza entre los ciudadanos aumenta cuando hay mucha gente “diferente” alrededor. Esta diferencia se da en términos de conocimiento (acceso a educación), apariencia (los investigadores comprobaron que en los países desiguales hay mayor consumismo), experiencias (dada por los viajes y el consumo cultural), y expectativas de vida. Además, en los países desiguales hay menos reciprocidad en las relaciones sociales.

En los países más desiguales, como Estados Unidos, menos del 30% de los habitantes creen que se puede confiar en el otro. En economías con mayor igualdad, como la sueca, los niveles de confianza suben a más del 60%.

2. Justifica a los racistas, homofóbicos y sexistas

La desigualdad genera sentimientos de superioridad y desencadena otros tipos de discriminación, como el sexismo, el racismo, y la homofobia. ¿Les suena familiar esta historia?

3. Además genera clasismo, violencia e inseguridad

Wilkinson y Pickett encontraron que en lugares donde los recursos están en manos de unos pocos se le da mayor importancia al “estatus” que al conocimiento o a los méritos. El estatus, explican en su libro ‘The spirit level: why equality is better for everyone’, “es lo que define nuestro valor y qué tanto somos valorados por los demás”. Es así como el parentesco, las propiedades, y el nivel socioeconómico de un individuo pesan más que lo que hace, o que lo que sabe. El famoso “¿usted no sabe quién soy yo?”. Y donde no hay todo lo anterior, importa la fuerza y creatividad con la que se puede hacer a los bienes, o la forma como se gana el respeto de su comunidad.

Esta búsqueda del estatus lleva a los seres humanos a comportamientos violentos. Como la historia del macho alfa de la manada; o los aun frecuentes asesinatos por honor, donde el fin es conseguir el tan anhelado respeto. O, incluso, como en la historia de todos esos “funcionarios superpoderosos” que reafirman su poder con muchos guardaespaldas y caravanas de seguridad en las calles colombianas. Caravanas que además son pagadas con los impuestos aportados por la gente de la que se protege el “superpoderoso”.

Además, en los países con mayor desigualdad hay más homicidios, más inseguridad, y sistemas penales más punitivos. ¿Sabían que en Holanda están cerrando las cárceles porque no hay tantos reclusos? Holanda es, por cierto, uno de los países con menor desigualdad en el mundo.

4. ¿Nos hace más corruptos?

Desigualdad y corrupción van de la mano. Los países desiguales son más corruptos. Y Colombia siempre ha estado en el lado corrupto del espectro. En términos de transparencia, Colombia ocupa el puesto 83 de 168 países.

Eso sí, la relación entre corrupción y desigualdad es un debate huevo-gallina. ¿La desigualdad genera corrupción o la corrupción genera desigualdad?

La desigualdad produce países disfuncionales en varios aspectos. Por ejemplo, parte de la igualdad de un país está dada en el acceso equitativo de sus ciudadanos a la salud. Y en Colombia el presupuesto que va destinado a ésta ha sido históricamente uno de los más susceptibles a la toma por parte de los corruptos. ¿Huevo o gallina?

5. Aumenta la deserción escolar

La deserción escolar también es más alta en los países desiguales, donde importan más las redes de contactos que los méritos mismos, por lo que se habla de unos círculos de pobreza que se perpetúan. La desigualdad reduce las posibilidades de que alguien pobre mejore sus condiciones económicas con simple trabajo duro. Como en una especie de sistema de castas donde el destino de un individuo está marcado desde que nace.

¿Por qué creen que el sueño en las telenovelas era que la pobre bonita se casara con el rico? Porque el matrimonio en países tan desiguales como México o Colombia era, hasta hace poco, un mecanismo de movilidad social más efectivo que cualquier educación universitaria.

Entonces, volviendo a la deserción, ¿cuál es la motivación de un niño pobre para estudiar en su colegio público donde recibe educación de baja calidad si eso no le va a permitir cambiar su vida?

La desigualdad, entonces, influye en gran medida en el bienestar psicológico y emocional de una sociedad. Y contrario a lo que suelen decir los hacedores de políticas públicas en Colombia, no se combate con crecimiento económico, ni mucho menos generando riqueza. Si de esto se tratara, países industrializados como Reino Unido y Estados Unidos serían más equitativos y no tendrían los problemas de criminalidad, inseguridad, y todo eso de lo que ya hablamos. Porque también son países en la cima de la desigualdad.

Otra prueba estaría en que la desigualdad se ha mantenido en momentos de gran crecimiento económico, como en 2011, cuando el PIB creció en un 6,6, pero el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, se movió muy poco (pasó de 55 en 2010 a 54,2 en 2011).

La desigualdad se combate con esfuerzos por redistribuir los recursos por ejemplo, vía impuestos progresivos. Así que, la próxima vez que un candidato les ofrezca crecimiento económico como el fin último, o que un medio resalte el crecimiento económico al final de año como la mejor noticia del mundo, pregúntenles si la desigualdad aumentó o disminuyó. Ahí es donde realmente está lo que afecta a la mayoría de los colombianos.

 

175
Shares
Share with your friends










Enviar


    Artículos Relacionados

    Perdonemos y montémonos juntos al avión
    El sueño americano no existe
    Así somos las feministas modernas
    Mujeres trabajadoras: techo de cristal y brecha salarial

    6 Respuestas

    1. Pingback : Perdonemos – Lo Que Importa

    2. Pingback : Igualdad: otra clave de la felicidad – Lo Que Importa

    3. Pingback : La paz de un país que solo ha conocido la guerra – Lo Que Importa

    Comentar