SUSCRÍBASE

No somos una caja de aguacates

Share with your friends










Enviar

Hay algunas decisiones que las mujeres aun no podemos tomar por cuenta de presiones culturales y legales. 

Hablar del derecho a decidir que tenemos las mujeres ya parece un cliché. “Pues pueden hacer lo que quieren. Hasta votar”, dirían algunos, como si aún estuviéramos en los tiempos de las sufragistas. Pero, contrario a lo que parece, esto del poder de decisión no es tan obvio en un país como el nuestro.

Al ser colombianos sabemos que hay cosas que podemos hacer y otras que no. Dependiendo de nuestro poder adquisitivo, podemos ir a una universidad; no podemos empacar maletas y cruzar el océano como protagonista furiosa de comedia romántica porque tenemos una moneda devaluada y, por lo menos antes de diciembre, necesitamos una visa para el 70% del mundo; no podemos esperar cruzar Bogotá en hora pico; no podemos recorrer ciertos lugares tarde en la noche por el miedo a ser atracados. En muchos casos, esas limitaciones son exacerbadas si somos mujeres.

En un esfuerzo para visibilizar lo que debe ser visibilizado, creamos una lista de elecciones que deberíamos poder hacer libremente, si somos mujeres o miembros de la comunidad LGBTI.

Antes debemos reconocer que las mujeres seguimos siendo tratadas como minoría cuando en realidad somos mayoría en el sentido estricto de la palabra. En Colombia las mujeres somos el 51,2% de la población, según el Dane.

Deberíamos poder decidir cuándo ser mamás

La maternidad está llena de imposiciones: hay que tener a los hijos joven porque luego de los 30 la calidad de los óvulos disminuye y nadie quiere un vástago con colita de marrano; una buena mamá debe sentirse dichosa en su condición de madre –aunque hay estudios que demuestran que la felicidad disminuye en los primeros dos años de maternidad –; hay que amamantar, ojalá en público, para ser una madre feminista; y las que dejan que las niñeras cambien los pañales sucios, o las que llevan a sus hijos desde muy pequeños a guarderías son malas madres. Finalmente, al parecer, al momento de hablar de maternidad hay muchos jueces retardatarios e impositivos que parecen dueños de una verdad publicada en ‘Ser padres hoy’.

Si esa lista de cargas no fuera suficiente, entonces hay quienes, con biblia en mano, sostienen que somos las dueñas y dadoras de vida, que esa vida desciende directamente del altísimo, y que si la virtud y la bendición nos fueron dadas, no podemos hacer otra cosa que traer a ese niño al mundo, aunque no estemos listas, o aunque el nuevo miembro de la familia se llame “condón roto”.

Somos lo que los angloparlantes llaman “pro-choice” – o proelección en español-, pues creemos que debemos tener la libertad de decidir entre un abanico de opciones en todo lo que tiene que ver con nuestro cuerpo, nuestra maternidad y nuestro futuro. Es posible que quienes estamos en el lado ‘pro-choice’ del debate no nos hayamos hecho nunca un aborto, ni lo haríamos si quedáramos embarazadas. Simplemente queremos tener todas las posibilidades disponibles en un caso dado; y, por supuesto, que la sociedad respete, apoye y no condene a las que deciden una cosa o la otra.

Este es un tema de libertades, de no tener líderes tomando las decisiones por nosotras, diciéndonos qué podemos hacer y qué no. Finalmente, una madre soltera a la que se le obliga a tener el hijo va a tener que asumir, ella solita, la crianza de su hijo, y ningún congresista o procurador (ni el sistema mismo) la van a ayudar. ¿Entonces por qué dejarles las decisiones a ellos?

Creemos que las mujeres debemos tener control sobre nuestra fertilidad y nuestro embarazo, y además debemos tener acceso y exigir todos los derechos reproductivos que nos brinda un mundo civilizado y un Estado laico. Y claro, tener acceso a la educación sobre estos temas.

Deberíamos poder decidir si somos furiosas o no, y que eso no nos cueste el puesto

La furia es para los hombres y para héroes como Aquiles. No para las mujeres. Si ellos gritan y muestran su descontento están afirmando su poder. Eso los lanza a la estratósfera. Mientras que a nosotras nos hace ser una incómoda piedra en el zapato que es mejor dejar quietica.

Hace poco la Revista Semana publicó un artículo en el que dice que la manifestación de descontento y molestia en las oficinas nos cuesta a las mujeres 40 millones de pesos. Porque resulta que “aquellas jefes mujeres críticas, vehementes o que manifestaron ira fueron calificadas 35 por ciento menos competentes, y se les asignó un salario 15.000 dólares menor que el asignado a los hombres bravos, cuya calificación y sueldo no sufrió tanto”. Así que hasta para expresar nuestras emociones perdemos. Los hombres son fuerza y las mujeres emoción. Y al parecer emoción y fuerza son incompatibles.

Es increíble que sigamos creyendo en el estereotipo único de mujer=madre bondadosa, a pesar de todas las batallas que hemos ganado. Tenemos que comportarnos como madres Teresa de Calcuta y no emitir juicios ni tener opiniones, pues lo contrario nos hace débiles, volátiles, peligrosas y poco racionales. Actuar como ellos nos hace menos que ellos.

Con quién tiramos, de quién nos enamoramos y qué hacemos con eso

Creemos en el individualismo moral que sostiene que nosotros, como seres humanos que hacemos parte de una sociedad madura y civilizada, podemos trazar nuestros propios límites de comportamiento. Ya no estamos en los tiempos del Antiguo Testamento en los que las ovejas descarriadas aprovechaban cualquier oportunidad para iniciar orgías descaradas y sin protección, por lo que Moisés, con un nivel intelectual superior, tenía que sacar tablas de mandamientos de un arbusto en llamas.

Ya hoy, con lo que nos permite la razón, debemos estar en condiciones de fijar nuestros propios límites, mientras permanezcamos dentro de la ley. No puede ser que “patriarcas” anacrónicos y obsesionados con su poder autoimpuesto nos digan hasta dónde podemos llegar. Para aterrizar: estamos muy viejos para que gobernantes hábiles pero ignorantes les digan a las parejas del mismo sexo que no se pueden casar, que no pueden adoptar, que no está bien que escojan con quién tirar. Es más peligroso un congresista corrupto que un oficinista homosexual. Pero, de nuevo, seguimos imponiendo límites y viendo peligros donde no los hay. Debemos poder elegir con quién tiramos, con quién nos casamos y cuántos hijos tenemos. Finalmente todo lo anterior le reporta impuestos al fisco.

Deberíamos poder decidir si tenemos sexo o no

Cuando Emma Sulkowicz inició el proyecto “Carry that Weight” el tema de las violaciones a estudiantes universitarias en Estados Unidos estaba en la agenda. Aquí no hizo mayor ruido. Sin embargo, creemos que hay mensajes que deben ser replicados, y que todavía tenemos todo un camino para andar en lo que se refiere a la violación.

Porque, primero, nunca es tarde para decidir parar “en el acto”. Aquí tenemos la idea equivocada según la cual si yo decido irme a la cama con un hombre ya le dí permiso para hacer lo que se le antoje conmigo. Incluso seguir si yo le pido que pare en algún momento de pasión. Este discurso de la “calientahuevos” fue inventado por hombres arrechos que terminaban echándole la culpa a la mujer por su falta de control.

Tras la campaña de Sulkowicz, en los campus norteamericanos se ha promovido que los hombres, hasta el último segundo antes de la penetración, le pregunten a su pareja si están seguras o seguros de querer hacerlo. Esto, creemos, no mata el momento, sino que le da a la parte pasiva la capacidad de decidir cuándo tener sexo o cuándo parar. Porque, que levante la mano la que no ha pensado retirarse en plena acción porque el man resultó pésimo o porque simplemente ya no quiere, pero decidió seguir porque “ya entrados en gastos…”.

También, porque, segundo, nada justifica una violación argumentando que “se lo buscó porque usaba minifalda”. Hemos oído a jueces de delitos sexuales colombianos decir que las mujeres se buscan las violaciones por usar cierto tipo de ropa. Como cuando se denunció la supuesta violación en Andrés Carne de Res y la justificación de una periodista fue que la supuesta víctima (porque luego se comprobó que era una mentira de ella) estaba usando una super minifalda. De nuevo, esto suena a Moisés y el antiguo pueblo de Israel. No hay nada que una mujer pueda hacer o usar que justifique ser violada.

Porque tercero, debemos dejar de usar la violación como un arma. Hay algunos hombres en la cárcel –o con su vida destruida– porque a alguien por odio o desparche se le ocurrió la idea maravillosa de culparlo de agresión sexual. Esto no solo destruye la vida del acusado falsamente, sino que va en contra de la credibilidad de las mujeres que sí fueron víctimas de un abuso.

Y porque cuarto, las únicas víctimas de violación no son las mujeres. Hemos tratado de ser cuidadosas en no caer en un discurso dialéctico de género porque creemos que este tipo de relaciones no se dan únicamente entre un hombre como victimario y una mujer como víctima.

Deberíamos poder escoger nuestro género

Mucha falta le hacía al mundo que alguien como Caitlyn Jenner se convirtiera en una exponente del discurso de la libertad de género. Finalmente, en este mundo le paramos más bolas a lo que una celebridad tiene para decir sobre cualquier cosa, que a los que llevan décadas tratando de hablar sobre el tema desde la academia o el activismo.

No queremos demeritar la revolución que Jenner ha empezado, pero es importante entender que su transición y aceptación en este mundo ha sido la excepción a la regla. Pues hay otros, como Laverne Cox y otros cientos de anónimos, para quienes el camino de la aceptación tras su transformación fue –y es– supremamente difícil.

Jenner, con su transición exitosa, logró poner en la agenda de los medios de comunicación el asunto del género: ¿qué es y cómo se construye? Porque una cosa es nacer mujer (sexo biológico) y otra es sentirse mujer (género). Entonces, ¿debemos seguir atrapados en lo que la sociedad dice que debe ser y hacer una mujer? ¿En lo que debe ser y hacer un hombre? Ya lo dijimos en ‘Lo entendimos todo mal’, la sociedad no debe imponernos comportamientos y responsabilidades por cuenta de nuestro género (¿o sexo biológico?), y el mercado no debe imponernos prendas de vestir. ¿Soy menos mujer por ponerme corbatín? ¿Hay algo como “ser menos mujer”? ¿Qué es ser mujer? ¿Cruzar las piernas al sentarme?

Pero ‘I am Cait’ va a ser cancelado por su bajo rating. Al parecer a la audiencia le importa más las mechoniadas y borracheras violentas de tarados tipo Jersey/Acapulco/Geordie Shore, que las dificultades y realidades de comunidades marginadas.

Deberíamos poder decidir para qué tenemos sexo

Hay que terminar con esta idea loca que prevalece en algunos grupos demográficos según la cual el sexo únicamente sirve para procrear. Y que tener sexo por diversión nos hace unas zuripantas. El sexo nos fue dado para divertirnos y para procrear.

La verdadera revolución femenina nació en el momento en que tuvimos la opción de controlar nuestra sexualidad y decidir sobre nuestra maternidad. Gracias a ello entendimos que nuestro cuerpo es también un instrumento de placer para nosotras, no solamente para los hombres. Y que no es un simple horno productor de seres humanos. Seguir pensando que la procreación es el único fin del sexo es un error. ¿O es que no vemos las consecuencias de la sobrepoblación?

Sí, esto sigue pasando, nos lo han confirmado nuestras fuentes. Sabemos que los que nos leen están lejos de creer esto, pero como miembros de secta, les vamos a pedir que promuevan el mensaje, así liberamos a tantas mujeres oprimidas que son solo un vientre.

Deberíamos poder decidir qué decir

Hollywood es uno de los tantos escenarios de la desigualdad que aún existe entre hombres y mujeres. Muchas actrices ya han decidido levantar el velo sobre esta realidad mostrando la disparidad en los ingresos de las estrellas –los hombres ganan dos veces y medio más que sus pares femeninos por hacer exactamente lo mismo–, y la manera como los hombres y las mujeres son tratados por los medios, incluso, por la audiencia misma.

Cuando un astro rutilante de bigote, melena y pecho musculoso promociona su nueva película, recibe todo tipo de preguntas y comentarios que hacen referencia a sus capacidades actorales, pues asumen que si ha llegado a ser una superestrella es principalmente por su talento. ¿Cómo te preparaste para esta película? Descríbenos la psiquis de tu personaje, ¿cuáles son los retos que se te presentaron al trabajar este personaje? ¿Tu personaje qué le aporta al mundo? Y así.

Pero cuando su coprotagonista femenina hace lo mismo, las preguntas que recibe son muy diferentes, porque, por el contrario asumen que lo interesante de las mujeres es su vida personal, su físico, y a veeeeeces, su talento: ¿Y ahora con quién estás saliendo? ¿Dieta o ejercicio? ¿Cuáles son tus secretos para mantenerte siempre en forma? ¿De quién es ese vestido? ¡Muéstranos tus uñas en el manicam! [Grito porrista]. Y ahí que una mujer muestre un ápice de indignación frente al trato de la prensa, que no se muestren lo suficientemente simpáticas, o simplemente que no quieran responder preguntas estúpidas, irrelevantes y condescendientes para que sea crucificada. Como Cara Delevigne en el programa “Good Morning Sacramento”, a quien mandaron a dormir porque seguramente estaba ‘cansadita’ y no indignada por las preguntas tontas de los panelistas.

Las mujeres que no quieren seguir el juego de ser reducidas a simpáticas muñecas inflables, terminan siendo tachadas de “perras”, “amargadas”, “temperamentales”, “odiosas”, y otro sinfin de adjetivos. Pero un hombre que actúa de la misma manera es “interesante”, “rebelde”, “valiente”, “misterioso”, y al final es exaltado y reverenciado.

Pero no tenemos que irnos a los extremos de Hollywood para ver esta realidad. Por ejemplo esta obra de arte del periodismo nacional: “Cómo cuidan las actrices su ropa íntima”. ¡Oh por dios! ¡Siempre he querido saber cómo Natalia Durán lava sus calzones! Aunque en ésta incluyeron a un par de actores que “confesaron” cómo lavaban sus prendas íntimas, su participación nunca se incluyó en la promoción de la nota. ¿Por qué las mujeres deben seguirle el juego a periodistas perezosos que no se les ocurre hacer preguntas interesantes, ni piensan en formas creativas para publicitar productos? ¿Por qué deben estas mujeres contestar estas tonterías con una sonrisa en la boca y todo el carisma del mundo? “Yo lavo mis cucos en la ducha todos los días”. No, no y no. A nadie tiene por qué importarle como alguien lava sus calzones, salvo la persona con la que convive, si es que se ve afectado/a por sus hábitos de limpieza.

¿Acaso no tenemos el derecho de exigir un trato equitativo y respetuoso, así como decidir de qué hablamos y de qué no? ¿Acaso las mujeres sólo pensamos en esmaltes de uñas, ropa de diseñador y en las mil y un maneras de matarnos de hambre para ser siempre flacas y estilizadas? ¿Acaso las mujeres conseguimos lo que queremos porque somos unas maestras para objetivizarnos a nosotras mismas, pues no somos más que un cuerpo?

Tenemos el derecho -y la obligación- de decidir, y exigir que nuestras decisiones sean respetadas. No somos una caja de aguacates cuyo futuro está en el mostrador de algún supermercado para que venga alguien a enterrarnos las uñas para escoger si somos lo suficientemente buenas para sus ensaladas, o lo suficientemente económicas para sus guacamoles. Vaya analogía.

[Artículo patrocinado por Profamilia. Publicado originalmente en www.susanayelvira.com, el 26 de agosto de 2015]

Share with your friends










Enviar


    Artículos Relacionados

    Perdonemos y montémonos juntos al avión
    #MeComprometo
    La que piensa pierde… y la que no también
    Así somos las feministas modernas

    20 Respuestas

    1. Cris Gocas

      Lo mejor!!!
      Me encanta.
      La verdad es que siempre digo lo que pienso y hago lo que siento, las criticas abundan, pero mi personalidad siempre autentica.
      me encanta este block. <3 <3

    2. carolina

      Hola, Chicas !!! No conocía su interesante blog, me siento super feliz por este descubrimiento. las leo desde madrid, la fría madrid. para decirles no sólo me encantó el artículo, sino el lenguaje cotidiano y desenfadado que utilizan, es maravilloso te hace sentir como en la barra de un bar, hablando con un par de viejas amigas. Totalmente comprendida como mujer moderna y deseosa de un gran cambio en la sociedad para que dejemos de ser las ciudadanas de segunda. Un abrazo gigante guapas !!!

    3. Bibi G.

      En las pasadas elecciones een las que fui jurado, me di cuenta que había más mujeres que hombres votando, las mesas de mujeres siempre estaban repletas mientras que en las de hombres se veían sólo unos cuantos señores ejerciendo ese derecho, no sé si siempre es así, espero que no porque seguimos eligiéndolos a ellos para que luego en el congreso y los demás cargos sigan decidiendo sobre nosotras, por eso necesitamos mejor educación para decidir mejor que hacemos con los votos y qué hacemos con la vida.

    4. Katherin

      Recuerdo que una vez una amiga mía que tuvo bebé hace poco( como la mayoría de ellas) me dijo que yo cuándo me iba a decidir a tener hijos. Le dije que a penas tenía 22 años y me dijo que ya me estaba dejando el tren y que se me estaba haciendo tarde, que me pusiera las pilas.
      ¡¡Hello!? o sea súper ¡¡hello!?. Abrí los ojos como si se me fueran a salir y quedé asombradísima.

      No me pregunto a dónde va a llegar este mundo, y me sorprendió que ese comentario saliera necesariamente de la boca de una mujer. Terrible no? Dan ganas como de sentarse a llorar de la desilusión.

      Y aclaro que lo que menos quiero es decir que haya sido mala idea tener un hijo, pero por Dios, al menos YO siento que debo hacer muchas cosas mas en mi vida, mas que tener un hijo a los 22 años, dejar mis estudios, criar y ser la guisa de mi pareja. ( lo digo sin ánimo de ofender y gracias a Dios que soy anónima), pero mujeres por favor, no confundamos la realidad. Yo por mi parte respeto a las mujeres jóvenes que deciden tener hijos, muy valientes y bien, pero también respeten a aquellas mujeres que aún no los quieren tener.
      Por otro lado, tengo un tío que esta casado, tiene una vida profesional exitosa y casado con una mujer de cerca de su edad (32 -33), todavía hay miembros de la familia que los apresuran para tener hijos!
      QUÉ LES PASA? Acaso uno no tiene derecho a tener relaciones solo porque quererlas y ya?

      Un poco de respeto.

      pd: me encanto el blog, procuren escribir mas seguido:)

    5. Darla Bourdon

      En serio, hay cosas que todavía no podemos creer que pasen en pleno siglo XXI. Muy buen post, esto sirve para abrirle los ojos a tanta gente retrógrada. Saludos!

    6. Mariale

      Me encata su blog, y me gusto mucho este post, excepto la parte del aborto. Pido disculpas de antemano si mi comentario va a ofender a alguien, no es mi intencion, simplemente quiero exponer mi punto de vista.
      Hablan de un embarazo no deseado como si fuese simplemente decision de Dios, una decision divina, en la que las mujeres y los hombres no tienen ninguna responsabilidad, todas sabemos que no es asi, porq para poder engendrar un hijo pues ya conocemos como es el procedimiento, y en el cual intervenimos directamente y con mucho gusto; entonces porq hecharle la culpa a un condon roto, o a una decision de Dios, me parece injusto y hasta inmaduro ese pensamiento. La sociedad en la que vivimos se esta acostumbrando a que sus acciones no tengan consecuencias, por muchos motivos, corrupcion, injusticias, etc, y bueno esta falta de responsabilidad pues nos hace la vida mas facil y ese es uno de los motivos porq cada dia como seres humanos y como sociedad caemos mas bajo… Un embarazo es una consecuencia de tener relaciones sexuales (en cuyo encuentro la pasamos divino, la mayoria de las veces), entonces es muy ligero decir: “Voy a abortar, porq no quiero asumir esta responsabilidad” Osea, es una vida de la que estamos hablando, no es un par de zapatos que no me gustaron como me quedaron, entonces los boto y ya, ES UNA VIDA, no se como la gente no entiende eso, y juega tan facil con la vida de otro ser humano. Si es un pecado matar a un adulto que esta frente a ti, es mas monstruoso matar a un ser que ni siquera puede defenderse y esta dentro de ti. Asi que por favor, no nos tomemos ese tema tan a la ligera. Estoy de acuerdo con el poder femenino, con q no nos cosifiquen y q nuestra voz y nuestras decisiones se hagan sentir, pero no estoy de acuerdo cuando la vida de otro ser humano esta en juego.Y no me pongan como argumento que van a perder su figura, porq amigas, los kilos se pierden, la figura se recupera, pero una vida que se va no regresa ni con la medicina mas avanzada que hay en el mundo. Nuestros derechos terminan donde comienzan nuestros deberes y los derechos de las demas personas. Si no quieren salir embarazadas, pues entonces CUIDENSE, y si por error o por accidente quedaste embarazada, pues asumelo, un hijo es una bendicion, y la responsabilidad es tuya y de tu pareja, y si eres madre soltera pues es tuya, no vas a ser la primera, ni la utlima en esa posicion, pero tu hijo no tiene q pagar las consecuencias de tus actos. Recuerden q un dia ustedes fueron ese bebe, y su madre tomo la mejor decision que fue tenerlas.
      Desde el momento en q un par de jeans tiene mas valor q una vida humana, la sociedad se comenzo a ir por un caño.

    7. Maria B.

      La verdad nunca habia entrado a su blog aunque me lo habian recomendado muchas veces. Por casualidad vi un tweet de ustedes y me pico la curiosidad de saber que era ese blog que tanto me hablaban. Asi que entre y este fue lo primero que lei. Devo decirles que me encanto pues es como si leyeran mi mente. Estoy de acuerdo con todo lo que dicen y me sorprende encontrar paginas web en colombia que hablen de las cosas que ustedes hablan pero sobre todo de la manera como las hablan. Aunque no soy de las que deja comentarios quiero felicitarlas y decirles que tienen una nueva lectora. Espero muy pronto poder leer algo nuevo de ustedes pero por ahora me voy a poner a leer el resto de lo que tienen. Se me pueden ir dias pero yo feliz! Un abrazo a las dos.

    8. Menta

      Es más peligroso un congresista corrupto que un oficinista homosexual, una mujer fuerte, una joven o adulta que simplemente no quiere ser madre o que una Susana y Elvira, que por imposición divina o por un sentido de realidad más desarrollado que el de ese congresista,tienen la palabra de todas las mujeres. Amo leerlas! <3

    9. SUSANA

      La verdad es que amo este post, hace algún tiempo y en.mi poca edad decidí que no quiero ser mamá.
      Al mi parecer y creo que mi felicidad no esta en tener un hijo, pero siempre terminan pensando que soy lesbiana
      Yo más que muchos he vivido el machismo y soy de las que trata de vivir su libertad al máximo, con el afán de demostrar que no dañó a nadie y que tirar, hablar y ser como una quiere no lástima a un hombre
      Hoy gracias ustedes me siento normal, pues pensé que era la única que creía, que ser mamá no es mi primera opción, que se puede escoger y QUE VIVA EL CONDÓN pues podemos ser más que un vientre! …..

    10. Catalina

      Extrañaba esta clase de post. Magestuso. Todas las mujeres colombianas deberíamos leerlo pero sobretodo interiorizarlo y absorberlo completo. Aplausos niñas!

    11. Yo misma

      Te felicito por llegar a este tipo de razonamientos que seguramente vienen de tu misma experiencia personal o de experiencias de personas que has conocido.

      Que encuentres el camino.

    12. DonGonzalo

      Si bien comparto varios puntos de vista en el artículo, siempre me ha llamado la atención el hecho de que no se respete si una mujer quiere ser vista de esa manera, es decir, lo que se busca es imponer en lugar de mostrar las oportunidades que como mujer se tiene. Por ejemplo hace algún tiempo la actriz de “The Big Bang Theory” dijo que le gustaba cocinar para su marido y muchas feministas se fueron contra ella

      Si vamos a defender las condiciones de la mujer no se puede ignorar que hay mujeres que se sienten bien así, por qué se caería en lo que caen los testigos de Jehova de tratar de imponer la idea de que lo que creen los demás esta mal mientras que ellos son los que tienen la última verdad.

    13. Martha

      Parece mentira pero es verdad lo que dicen en este articulo. Nos falta mucho camino por recorrer que pesar. Pero lo que importa es tener concienxia de que ests cosas suceden. Me gustan mucho este tipo de articulos con opiniones tan acertadas.
      Por otro lado me ayudan a ver la tercera temporaf? No la encuentro por ninguna parte! Ayuda!!!

    Comentar