Domingo, Noviembre 19, 2017
SUSCRÍBASE

Mujeres trabajadoras: techo de cristal y brecha salarial

Maria Fernanda Moreno
Share with your friends










Enviar

Si tenemos más educación que los hombres y somos mayoría, ¿por qué sufrimos más el desempleo y nos pagan menos?

Un reciente estudio realizado en Colombia da cuenta de todo el camino que falta por andar en materia de equidad laboral.

De las 106 empresas públicas y privadas que se inscribieron voluntariamente en el Ranking de Equidad de género en las organizaciones realizado por la consultora Aequales, con apoyo del Cesa y de la Secretaría Distrital de la Mujer, solo el 29,8% cuentan con políticas de equidad de género y/o diversidad.

El ranking, que evaluó políticas de contratación, de recursos humanos, capacitaciones y otras clave para determinar el compromiso de las empresas con la eliminación de brechas entre hombres y mujeres en el mercado laboral, mostró además que de las empresas inscritas, solo el 59% cuentan con un protocolo de prevención y acompañamiento ante casos de acoso sexual o acoso laboral; el 49% con campañas y capacitaciones direccionadas a erradicar estereotipos atados al género; el 39% con programas enfocados en fortalecer el liderazgo de las mujeres, y el 21% con políticas que establecen la inclusión de al menos una mujer en todos los procesos de selección.

Los indicadores analizados son clave porque abordan el problema de las brechas de género desde la raíz, y hablan del momento en el que se encuentra el país y hacia dónde se pueden canalizar los esfuerzos.

Así, los resultados dan cuenta también de los estereotipos que prevalecen y que tienen como resultado que en Colombia una mujer con hijos gane en promedio 17,6% menos que una mujer sin hijos, según un reporte de la Universidad de Los Andes. O le ponen números a los efectos de la tendencia de las mujeres a pedir perdón por su fertilidad (está demostrado que las mujeres dejan de buscar ascensos apenas comienzan a pensar en tener hijos); hasta esa necesidad injustificada de las mujeres de cumplir en su totalidad los requisitos de selección antes de responder a una convocatoria de empleo. Todos estos son fenómenos que las han marginado del mundo laboral.

Lea también: “Las batallas aún pendientes de las mujeres que trabajan”

El estudio también analizó políticas para prevenir que la publicidad de la empresa tenga referentes sexistas, las cuales estuvieron presenten en el 20% de las empresas analizadas. Aunque el porcentaje es mínimo, y los medios de comunicación aún están inundados de anuncios con mujeres-objeto bajo la suposición de que venden más, la inclusión de la variable en el estudio solo puede significar un avance en el debate.

Así mismo, apenas el 29% de las organizaciones analizadas incluyen a hombres y mujeres en todas sus comunicaciones escritas e imágenes. Esto es relevante para combatir estereotipos y diferencias ocupacionales atadas al género. Las mujeres pueden también ser conductoras de camiones, y los hombres pueden hacer el trabajo que históricamente les ha sido reservado a las mujeres secretarias. Esa es una forma de combatir la inequidad.

Frente al tema de balance entre vida personal y trabajo, el estudio encontró que, de las empresas analizadas, el 46% ofrece la posibilidad de trabajar remotamente, lo que les facilita el ejercicio del cuidado de los hijos a hombres y a mujeres. Así mismo, el 19% cuenta con sala de lactancia. En esa línea, la empresa que ocupó el primer lugar del ranking, Johnson y Johnson, se convirtió en un referente por contar con un programa de envío seguro de leche materna cuando las madres deben salir de viaje de trabajo.

La maternidad juega un lugar importante en la brecha, como lo demuestra el libro Con fecha de vencimiento. Según el Banco de la República, la tasa de desempleo de las mujeres es un 4% más alta que la de los hombres. Además, cuando hay niños en el hogar, la probabilidad de que una mujer consiga empleo es menor. Según el Dane, cuando una mujer tiene personas a su cuidado, su tasa de ocupación pasa de 57,9% a 47,8%, mientras que en el caso del hombre la diferencia no alcanza a ser de siquiera dos puntos porcentuales.

Entre tanto, el techo de cristal sigue estando lejos de romperse. En Colombia las mujeres son el 51,2% de la población y superan en años de estudio a los hombres (por cada cuatro hombres con título universitario hay cinco mujeres, según el Ministerio del Trabajo), aun así el Ranking encontró que apenas el 34% de las mujeres están en posiciones de liderazgo; que la brecha salarial entre hombres y mujeres en puestos directivos de segundo nivel es del 11% ; y que solo el 10% de CEO son mujeres.

La búsqueda de una reducción de inequidades en el mercado laboral no es un capricho. Está demostrado que las empresas con más mujeres en posiciones de gerencia tienen ingresos más altos, según un estudio del Instituto Peterson para la Economía Internacional, realizado entre 21.980 empresas en 91 países. “Las empresas rentables, donde las mujeres representaban más del 30% de las posiciones gerenciales, incrementaron en al menos un 15% algunos de sus indicadores de ingresos”, señaló el reporte. Así mismo, eliminar las barreras que previenen a las mujeres de entrar a ciertos sectores podría incrementar los resultados por trabajador entre un 13% y un 25%, según el Banco Mundial.

Esfuerzos como el Raking, y los de las empresas que ya están en la onda de la equidad de género son loables y deben ser bienvenidos, apoyados y continuos. Sin embargo, vale la pena que los hacedores de políticas laborales, y los mismos hombres parejas de las mujeres trabajadoras, se unan a la causa. De seguir por el camino que vamos, y si no se aumentan los esfuerzos para lograr equidad y justicia de género, la brecha no se va a cerrar sino hasta 2086, según un preocupante pronóstico de la Organización Internacional del Trabajo.

Sobre cómo romper los estereotipos de género: “Hillary Clinton: el feminismo, el sexismo, la familia y la moda”

Cifras tomadas del Ranking de Equidad de género en las organizaciones realizado por la consultora 
Aequales; del Dane, de la OIT, y del libro Con fecha de vencimiento (2016) de Editorial Planeta.
Share with your friends










Enviar


    Artículos Relacionados

    A ella le gusta la gasolina, que la toquen y la zarandeen
    Papás que cuidan, crían y trabajan
    Hablemos de apropiación cultural
    #MeComprometo

    Comentar