Domingo, Noviembre 19, 2017
SUSCRÍBASE

Hillary Clinton: ¿víctima del sexismo?

Maria Fernanda Moreno
Share with your friends










Enviar

Loqueimporta.co presenta algunas claves que ayudan a entender las campañas a la presidencia de Estados Unidos bajo la luz del sexismo.

Aunque en repetidas ocasiones Donald Trump dijo que ser mujer le facilitaba la carrera a Hillary Clinton, hoy la evidencia muestra todo lo contrario.

Clinton y el sexismo

Hillary Clinton se ha tenido que enfrentar a controversias de las que solo las mujeres son presa. Una de ellas es la moda. Hace poco fue noticia por haber usado una chaqueta Armani de 12,495 dólares en su discurso de victoria luego de la primarias de nueva York en abril. ¿Alguien habla del precio de los vestidos de Donald Trump?

Antes Clinton había sido también sujeta a burlas sobre la horma de sus pantalones, o por lucir cansada y no usar maquillaje cuando era Secretaria de Estado. ¿Cuántos hombres tienen que responder a estas críticas?

También le critican (o criticaban) su vehemencia al hablar. “Cuando Obama habla, los hombres escuchan ‘¡que venga el futuro!’, cuando Hillary Clinton lo hace, ellos oyen ‘¡saquen la basura!”, dijeron los comentaristas de Fox News (de ideología conservadora) en las primarias de 2008, en las que Clinton perdió contra Obama. A ello se le atribuye que en esta campaña ella haya tomado un tono más constructivo, menos agresivo. La cuota de la indignación corrió por cuenta de un hombre, Bernie Sanders, quien cautivó al público joven de clase media. Él no tuvo que matizar su tono, o bajar su dedo índice, para agradar. Porque en la política y en la vida la furia es liderazgo y voluntad en los hombres; pero en las mujeres es cantaleta y emoción. Cuando Obama llora, es bellamente sensible. ¿Qué pasa si Hillary Clinton llora? ¿Cuál sería la etiqueta? Seguro uno que otro conservador hablaría de su período menstrual.

También, para matizar su imagen de mujer dedicada al trabajo, Clinton habla constantemente de su rol de abuela. Porque como lo escribió David Brooks en una columna en el New York Times, una de las razones de su escasa popularidad es su imagen de “adicta al trabajo”, que aunque le ha valido muchos méritos profesionales, va en contravía de lo que se espera de una mujer. Por eso, ella, además de candidata a la presidencia del país más poderoso del mundo, se muestra frecuentemente como la “abuela de Charlotte”.

¿Es Clinton realmente confiable?

Su talón de Aquiles es el negativo de favorabilidad que tiene, 57% según un sondeo de finales de mayo, publicado por el Washington Post y ABC. Según este sondeo, su imagen es tan desfavorable como la de Trump. Algunas razones que explican tal fenómeno son que los estadounidenses le cuestionen su falta de contacto con los ciudadanos promedio dado su posición de poder en los últimos 37 años (desde que su esposo fue elegido gobernador de Arkansas), haberse quedado al lado de su esposo tras el escándalo de Mónica Lewinsky (lo que muchos calificaron como la jugada de una mujer pragmática, con el sesgo de género que esto puede tener), representar los intereses de las grandes corporaciones estadounidenses (algo que Sanders le criticó con algo de éxito), y escándalos como el uso de su correo personal en asuntos oficiales. Esta debilidad ya es explotada por Trump, quien la llama “Crooked Hillary” (Hillary la torcida).

También está el hecho que sea mujer. De lo contrario, esa integridad que le exigen a ella no sería un facto decisivo. Como lo dijo la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en una entrevista con El País de España, “creo que si Clinton, con todos sus logros y toda su experiencia, fuera un hombre, no estaríamos teniendo muchas de estas conversaciones sobre si tiene integridad”.

¿Quiénes la apoyan?

“Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no se ayudan entre sí”, dijo Madeleine Albright, la primera mujer nombrada Secretaria de Estado en Estados Unidos, en un discurso apoyando a Hillary Clinton. “Las mujeres están apoyando a Bernie Sanders para poder salir con los hombres que siguen a Bernie Sanders”, dijo a su vez Gloria Steinem. Las dos salieron a apoyar a Clinton luego de que una encuesta del Wall Street Journal y sus aliados mostrara que Sanders tenía el 64% de los votos de las mujeres menores de 45 años.

Así ambas se fueron en contra de lo que defiende el feminismo: mujeres suficientemente capaces de tomar sus propias decisiones políticas. Finalmente Sanders, más allá de su género, tiene propuestas feministas: su independencia de las corporaciones y de Wall Street le permiten tomar decisiones que beneficien a hombres y mujeres de la clase media trabajadora. Además él ha hablado de la licencia de maternidad de una forma más contundente que Hillary Clinton; y al declararse enemigo del capitalismo como lo conocemos hoy, está siendo coherente con el feminismo y la búsqueda de igualdad entre todos (en Con fecha de vencimiento ahondamos en las razones por las que el capitalismo de hoy va en contra del feminismo).

Otras mujeres como Lena Dunham (Girls) y la cantante Katy Perry apoyan públicamente a Clinton.

¿Votar por mujeres porque son mujeres?

Clinton ha sido la mujer más admirada por los estadounidenses en los últimos 14 años, según el sondeo anual que sobre este tema realiza la firma Gallup. Antes de eso ya lo había ganado seis veces entre 1993-2000.

Ahora, ¿uno vota por mujeres por el simple hecho de ser mujeres? La respuesta es no, y en eso estaban equivocadas Steinem y Albright. Finalmente, importa más la ideología y las propuestas. Una mujer a favor del control de armas en Estados Unidos no votaría a favor de Sarah Palin; o una a favor de la libre elección a abortar en Colombia no votaría por Viviane Morales.

¿Pero por qué es importante que una mujer sea presidente?

Se vive por el ejemplo. Cada vez que una mujer ocupa la presidencia de un país –sobre todo si es el país del que todos están pendientes, como Estados Unidos– les muestra a las mujeres del mundo que sí es posible ocupar espacios controlados por hombres. Por la misma razón fue noticia la primera mujer en llegar al espacio, la primera CEO, o la primera Nóbel.

Así mismo, la victoria de Clinton es importante para las madres del mundo. En un tiempo en el que las mujeres estamos posponiendo la maternidad porque el mundo laboral nos hace muy difícil conciliar las dos metas, si acaso las son (esta es la premisa de la tercera parte de nuestro libro, Con fecha de vencimiento), la historia de Hillary Clinton (vista superficialmente, sin tener en cuenta las variables de privilegio y condiciones de vida en los ochenta cuando ella tuvo a Chelsea) demuestra que no es del todo imposible ser mamá y llegar a ser presidente de los Estados Unidos. ¡Sí se puede!

Por todo lo anterior, al convertirse en la candidata oficial de Partido Demócrata es posible que Clinton juegue su carta de ser mujer para oponerse al abiertamente misógino Donald Trump. Está por verse si así logra superar las barreras del sexismo y se convierte en la sucesora del primer presidente negro y en primera mujer presidente de Estados Unidos.

*Este artículo fue originalmente publicado en junio cuando Clinton ganó las primarias de su partido, con el título “Hillary Clinton: el feminismo, el sexismo, la familia y la moda”. Fue editado para reflejar su derrota en las elecciones presidenciales ocurridas en noviembre de 2016.

Foto: lorie shaull - source, CC BY-SA 2.0
Share with your friends










Enviar


    Artículos Relacionados

    #MeComprometo
    El sueño americano no existe
    La que piensa pierde… y la que no también
    Más allá de los insultos y la decepción en la victoria de Trump