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Hablar como hombre y correr como niña

Maria Fernanda Moreno
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Cuatro videos muestran los retos y presiones a las que somos sometidos hombres y mujeres a diario.

El acoso en las calles

Los hombres de la generación anterior, la de nuestros papás, crecieron creyendo que las mujeres estábamos siempre atentas a sus piropos, y que un halago coqueto era siempre bien recibido porque nos subía el ego. Pues nada que hacer, el referente era Cary Grant. Pero nada más equivocado. Eso, y la idea arraigada en la cultura según la cual nuestro cuerpo es un objeto que merece admiración y reconocimiento, nos han hecho presas de todo tipo de comentarios por cuenta de los transeúntes y nuestros propios compañeros de trabajo y estudio. Ahora, seguramente esos mismos acosadores callejeros seguro no le dicen una palabra cortés a la esposa hace años, pero salen muy “galantes” a tomarse lo público.

Lo que hace, precisamente, el video de Las Morras es demostrar el acoso al que estamos siempre expuestas las mujeres y lo incómodo y violento que puede llegar a ser. El que dice un piropo no es un galán, es un acosador. Que un hombre me diga lo bien que se me ve el vestido no me sube el autoestima, sino que me hace sentir incómoda. Además, porque, primero, yo se lo bien que me veo, esta mañana me vi en el espejo; y segundo, no necesito de la validación o el morbo del otro para sentirme bien.

La objetivación de las mujeres nos hace daño a todos

Por cuenta de los medios de comunicación, la publicidad y toda esa cultura del espectáculo y el consumismo, las mujeres hemos sido reducidas a cuánto pesamos, qué nos ponemos y cómo nos vemos. El video llama la atención sobre los riesgos de esto, al mostrar como ejemplo el “Kylie Jenner Challenge” (el reto Kylie Jenner), el cual motivaba a las adolescentes a abultar sus labios con el vacío creado en un vaso de vidrio, y que le causó problemas mayores a varias de las que aceptaron el reto. Todo, por tener los labios que la Jenner logra con costosas inyecciones de colágeno. O la tendencia del “tight gap”, que promovía unos muslos tan flacos que no se juntaran en la parte superior, por lo que muchas adolescentes extremaron sus ya extremas dietas, o se forraban en plástico por la noche para sudar. Si los mensajes no cambian, si las mujeres seguimos siendo objetos para ser admirados, y que necesitamos la validación del “otro”, cada día aparecerá una tendencia aun más peligrosa que la anterior. Más peligrosa que Kim Kardashian quitándose el vestido de látex color piel que usa.

Correr como niña

El famoso comercial de Always nos muestra los estereotipos atados a ser mujer, y cómo estos se aprenden a lo largo de nuestras vidas. Finalmente, la sociedad nos ha dicho que somos débiles, malas para las matemáticas, malas para los deportes, lloronas, malas negociantes, que todas estamos hechas para ser madres, y todas esas cosas que usan para caricaturizarnos. Las hemos interiorizado hasta el punto de creer que son ciertas.

48 cosas que los hombres oyen en su vida, que son malas para todos

“No puedes convertir a una ‘cualquiera’ en tu esposa”, “el rosado es un color asqueroso”, “¿en tu relación quién es el hombre?”, “¿lloras en la películas?”, “¡eres un niño de mamá!”, “¿vas a dejar que tu hijo vaya a clases de baile?”, “¡ya veo quién usa los pantalones en tu relación!”. Estas frases y otras mencionadas en el video son malas para todos porque fortalecen unos estereotipos atados a los géneros, según los cuales los hombres no lloran, mandan en la casa y todas esas ideas que prevalecen en la sociedad machista. Son malas para las mujeres porque oprimen, y para los hombres porque les crean cargas innecesarias.

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