Domingo, Noviembre 19, 2017
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El momento en el que Colombia decidió cambiar su destino

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El acuerdo sobre el fin del conflicto es un paso histórico. ¿Por qué vale la pena apostarle a la paz?

Nunca habíamos estado tan cerca del alcanzar la paz. Una paz que los colombianos no hemos vivido. Y es posible, porque desde el 2012 el gobierno y las Farc se sentaron en una mesa de negociaciones dispuestas a ceder. Como se espera en una negociación, en la que una parte quiere algo de la otra. Porque lo que ha pasado en La Habana desde entonces ha sido un diálogo, no un monólogo. Como era de esperarse.

Lo mismo sucedió en los procesos de Irlanda y Suráfrica, donde ambos países tuvieron que aprender “cómo superar los odios y la violencia”, como lo explica la historiadora Diana Uribe en un video (véalo abajo). “Si la paz se pudo en Irlanda después de 500 años de guerra. O si se pudo en Suráfrica, después de uno de los regímenes de discriminación más terribles que vivió el mundo, ¿por qué Colombia no puede?”, agrega.

Así, los acuerdos son apenas un paso, no la meta. “Tenemos que dejar de matarnos para que el conflicto deje de eclipsar todo lo demás que debemos hacer y cambiar”, complementa Uribe.

Ahora el compromiso de los colombianos es darle una oportunidad a la paz, y dejar de creer en rumores y mitos que justifican los odios y la intolerancia; leer los puntos del acuerdo; y quitarse cualquier venda que le de a este paso histórico un color partidista o un tinte ideológico, para así entender que la paz es el único escenario en el que todo lo que no funciona puede cambiar. “Apoyar la paz es simplemente estar de acuerdo en que las cosas se pueden discutir”, y “que la vida de las personas no debe comprometerse por las ideas que tienen”, concluye Uribe.

· Lea aquí el documento final del Acuerdo
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