Domingo, Noviembre 19, 2017
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“El abuso sexual causa la homosexualidad” y otros mitos

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Porque la ignorancia es la principal causa de la discriminación y la intolerancia, ayudamos a derrumbar algunas ideas muy arraigadas.

El libro “You can tell just by looking” (Te das cuenta al solo mirar) derrumba mitos sobre la comunidad Lgbti, que han sido utilizados para justificar la discriminación y la opresión de millones de personas.

Fue escrito por Michael Smico (candidato a doctorado en la Universidad de Yale), Michal Bronsky (profesor de Harvard en temas de género y medios de comunicación), y Ann Pellegrini (profesora de NYU en estudios religiosos e investigadora en temas de género y sexualidad).

Es un esfuerzo interesante al salirse de un ambiente académico, con sus debates y profundidad, para aterrizar los mitos a un lenguaje –digamos – más cotidiano. Esto no lo hace superficial, pero sí accesible a todo el público. Así, estos académicos y activistas le apuntan a la raíz del problema: la desinformación generada a través de los medios, las diversas formas de entretenimiento, la religión, el patriarcado que sobrevive, y todo tipo de fuentes que, en lugar de informar, confunden y ahondan formas de exclusión.

El lector del libro se encuentra con 21 mitos que todos hemos oído –en algunos casos creído – alguna vez: “todas las personas transgénero se someten a cirugía de cambio de sexo”, “la mayoría de homófonos son homosexuales reprimidos”, “todas las religiones condenan la homosexualidad”, o “no hay niños o niñas trans o gay”.

Los autores atacan también ideas que han sido promovidas como “amigables con los gay”, porque, como explican los autores “un mito no es menos mito si es creado por buenas razones”. En esa categoría entra, dicen los autores, el mito “los homosexuales nacen así”, muy popular gracias a la canción de Lady Gaga.

El libro deja por fuera algunos temas atados a la raza y la clase, y es un barrido muy rápido de una realidad muy profunda y compleja. Sin embargo, cumple su cometido al aterrizar temas que, al parecer por las conversaciones que se oyen a diario en la calle y en los medios, están todo menos aterrizados y siguen en un nivel de conocimiento reservado a la academia y a los activistas. Por eso es un ejercicio valioso.

Estos son algunos de los mitos:

El abuso sexual causa homosexualidad

Es un mito que, según los autores, comenzó a circular hace apenas tres décadas por cuenta de grupos conservadores y religiosos que supuestamente se basaban en evidencia científica y académica. Los estudios han sido desacreditados por sicólogos, quienes los han acusado de ser “ciencia basura al servicio de la agenda anti-Lgbt”.

Según el mito, si una niña es abusada por un hombre, le comienzan a gustar las otras niñas. Se vuelve lesbiana. Y si un niño es abusado por un hombre, ¿le comienzan a gustar los hombres? ¿No le deberían gustar las mujeres? Este razonamiento simple prueba la simpleza del mito, y lo fácil que es derrumbarlo.

La Asociación Americana de Psicología ha señalado en numerosas ocasiones que no hay evidencia que pruebe que el abuso sexual influya la orientación sexual de quienes lo han sufrido. “Como la mayoría de experiencias traumáticas, el abuso sexual tiene la capacidad de influir la vida de una persona, pero la forma como lo hace varía de persona a persona, así que no puede ser reducida a una historia única”, aseguran los autores.

Este es uno de los mitos más repetidos por los opositores de la adopción igualitaria, y como ya ha quedado comprobado, carece de sustento.

Salir del closet hoy es más fácil que nunca

“Una de las funciones del closet es mantener el status quo. Esta es también la razón por la que es tan difícil salir de él. Salir del clóset es arriesgar este balance precario entre lo que es y no es aceptable, entre lo que la gente sabe y no sabe sobre ti. (…) Una vez estás fuera, la gente interpretará todo lo que digas y hagas a través de una serie de estereotipos, positivos y negativos, sobre lo que significa ser gay. Estás fuera del clóset, pero no hay un nuevo status quo”, escriben los autores.

Por eso la decisión está atravesada por cuatro factores: clase, raza, región y religión. Así que no se puede decir que es absolutamente sencillo para todos. El que todavía haya mujeres cuya violación es justificada por el largo de su falda, o que todavía existan lugares en los que hay mayor impunidad cuando la víctima es de raza negra, nos dice que no todos y todas gozan de las mismas libertades y garantías.

Salir del clóset todavía no es fácil para todos, pero la meta es que lo sea.

Hacerse la prueba de VIH previene su contagio

La historia del estudio del VIH es también una historia de discriminación, hasta el punto de que inicialmente se le conoció como “inmunodeficiencia asociada a los gay” (Grid, por sus siglas en inglés), pues fue en esta población donde se detectaron los primeros contagios. Así, los medios e incluso los médicos señalaron como peligrosa toda actividad homosexual. Algunas comunidades religiosas llegaron a decir que era el castigo divino por lo que ellos consideraban la “desviación”. Y todos los mensajes estuvieron apuntados a tratar el sexo homosexual como riesgoso.

Hoy sabemos que el riesgo no es con quién te acuestas sino qué tanto te proteges. Aun así persisten reglas como la que impide que un hombre que haya tenido sexo con otro hombre en el último año no pueda donar sangre en Estados Unidos, como lo reportaron los medios tras la masacre en Orlando. Como si el contagio no estuviera más relacionado con las conductas riesgosas en las cualquiera, gay o heterosexual, pueda incurrir.

Hacerse la prueba regularmente es importante, sobre todo para recibir tratamiento temprano que podría salvar la vida del portador. Pero lo importante para prevenir el contagio es, de nuevo, incurrir en prácticas sexuales seguras, como el uso del condón.

***

Cada vez que se repite un mito o se hacen afirmaciones basadas en vaguedades o en lo que es “normal” para el observador, se reafirman unos estereotipos que profundizan la violencia, discriminación y exclusión de las minorías que no se conforman a eso que es “normal”.


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