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A ella le gusta la gasolina, que la toquen y la zarandeen

Lo que importa
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Seríamos una mejor sociedad si en lugar de cantar ciertas canciones y ver ciertos programas, rechazáramos esa cultura popular que reduce el sexo a un acto machista.

“Lamentamos interrumpir la rumba, pero quiero que ahora todas las mujeres se pongan
contra la pared por que vamos a requisarlas, tu sabes (…)Yo soy el papi el que te requisa
contra la pared del pastor de la misa y te alabaré, que va voy a darte la requisa completa comienzo por debajo y termino en las tetas (…) si sigues en esa actitud voy a violarte, así que no te pongas alzadita, yo se que a ti te gusta porque estás sudadita”.

Lo que puede ser una carta amenazadora digna de una caución policial es una canción reguetón cantada y bailada sin razonamiento ni crítica por adolescentes, adultos jóvenes y otros no tan jóvenes. Hombres y mujeres.

Pero creemos que daríamos un paso hacia el destierro de la violencia cotidiana si los rumberos les pusieran más atención a los mensajes de estas canciones y los rechazaran como lo que son: manifestaciones de una cultura que hace chistes a costa de las mujeres, que crea música de las violaciones, que reduce el sexo a un acto machista y que perpetúa ideas arraigadas sobre el cuerpo femenino como objeto de consumo y propiedad masculina.

Para la muestra:

Todas estas canciones, muchas telenovelas, películas, concursos y hasta reinados de belleza, son manifestaciones de la violencia simbólica, apenas uno de los tantos brazos de la violencia basada en género.

“A ella le gusta que le den duro y se la coman. Y es que yo quiero la combi completa: qué chocha, culo, teta, la, la, la”.

Aquí les contamos qué más es violencia.

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